Improvisamos y componemos historias, contamos cuentos, imaginamos otros, los interpretamos, somos sus propios autores, personajes y figuras. Recreamos nuestro propio escenario y nuestra propia escena. Bailamos y cantamos canciones. Movemos nuestro cuerpo por partes y hacemos formas. Imitamos y nos dejamos imitar.

Somos livianos, somos pesados, somos rápidos, somos lentos.

Nos agachamos, saltamos, rolamos, corremos, somos estatuas.

Nos sentamos, nos paramos, damos vueltas, descubrimos el espacio y los objetos metiéndonos por los huecos, cruzándolos, subiendo, bajando.

Nos movemos al escuchar un sonido, el sonido se mueve en nosotros...

Impulsando al niño en su desarrollo motriz desde que nace se le da confianza y seguridad no solo física sino también psíquica y emocional.

Las emociones transitan nuestro cuerpo y nuestro cuerpo necesita expresarlas, ésto nos libera y armoniza, por eso es muy importante permitir y dar espacio en el niño a esta forma de expresión.

A través del juego y la imaginación improvisamos para reinventar personajes, figuras, historias y cuentos.

Rítmica, movimiento y coordinación es lo que también trabajamos con estas disciplinas. Nuestro cuerpo como instrumento musical, nos movemos al escuchar un sonido, ese sonido se mueve en nosotros.

Ésto en el niño es natural y espontáneo y partiendo de esta base buscamos impulsar y desarrollar el movimiento corporal a través de la rítmica y los juegos coreográficos con canciones asi como, a través de la improvisación, la composición performativa -teatral.

© Ivana Reyero para A la Rueda Rueda